De Tailandia a Seúl: Fin del viaje
Tailandia sí que es grande. Aunque no había tráfico, llegué a Bangkok a altas horas de la noche. Llegué justo una hora antes de la salida de mi vuelo y estaba muy nervioso, pero al llegar al aeropuerto resultó que el vuelo estaba retrasado.

Después de hacer todos los trámites, me di un último masaje en el aeropuerto y tomé el vuelo de regreso a Corea. La última vez que vine a Tailandia, visité lugares como Bangkok o Chiang Mai, que son fáciles de buscar en las guías, y viajé a mi propio ritmo. En cambio, como esta vez fui a lugares poco conocidos por los coreanos, el viaje giró más en torno a mis amigos locales. Físicamente fue más cómodo, pero siento que perdió un poco de esa esencia de la aventura. Pero eso es solo cosa mía; lo cierto es que en Sangkhlaburi, el puente Mon es un lugar tan hermoso y relajante que me habría quedado allí para siempre.
Por cierto, una vez más me quedo en enorme deuda con mis amigos tailandeses, que se esforzaron mucho llevándome de un lado a otro. Les compré ginseng rojo como regalo, me pregunto si se lo estarán tomando.