Arte Museum en Jeju: ¿Arte o solo pantallas?
Como llovía, no pudimos ir al arboreto que le gusta a mi mamá. Pensando a dónde ir, decidimos visitar un museo. En Jeju hay tantos museos y galerías de arte como en Seúl. Como estábamos de viaje, elegimos un lugar que fuera fácil de recorrer entre todos los museos y fuimos al Arte Museum.
El Arte Museum es un museo operado por d'strict, la empresa detrás de esos anuncios en pantallas 3D que se ven a menudo en grandes almacenes o edificios. Aunque no conozcas el nombre de la empresa, seguro que has visto alguna vez esos anuncios en pantallas gigantes donde parece que cae agua de verdad o donde un gato enorme te saluda. Si entras al enlace de abajo, verás que tienen anuncios bastante divertidos, así que te invito a echarles un vistazo.
Con la lluvia cayendo, parece que muchos tuvieron la misma idea que nosotros, porque había muchísimos coches. Por el COVID, tuvimos que mostrar el comprobante de la tercera dosis de la vacuna y hacer el registro de seguridad antes de poder entrar. El precio es de 14.000 KRW. Para ser un museo abierto por una empresa, me parece un poco caro.
Al entrar, se ven obras de arte en las paredes. Sin embargo, no son reales, sino ilusiones proyectadas. Es como ver una televisión gigante. Hoy en día, como mucha gente usa proyectores en lugar de televisores, más que una sensación, es literalmente una televisión gigante.



El espacio en constante cambio y la música son impresionantes, pero no estoy seguro de si esto también debería considerarse arte. Con una mente abierta, podrías decir que, como disfrutas del espacio, cobrar un precio y ofrecer un servicio es el arte comercial por excelencia. Por el contrario, podrías sentirte engañado porque, aparte de instalar proyectores, no hay nada pintado a mano. Aquí nadie tiene la razón absoluta; la respuesta depende de la opinión de cada uno.




Personalmente, el espacio que más me divirtió fue uno donde niños y adultos dibujan, escanean sus dibujos y luego estos aparecen en la pantalla caminando tranquilamente por la selva. Fue lo que más disfruté porque permite que la divertida imaginación de todos participe en un contenido de cuento de hadas. Pensaba que había poco contenido, pero al ver a los niños tan concentrados dibujando sin pensar en irse a casa, me di cuenta de que es un lugar que les gusta mucho más que un museo tradicional.





El último espacio es la cafetería. En otros museos, la cafetería suele estar en un lugar que parece desconectado, como un espacio independiente. Sin embargo, aquí el concepto continúa, por lo que no se siente como una simple cafetería, sino como si siguieras viendo el contenido del museo. Estos detalles son una gran ventaja de este lugar.
Para algunos será un lugar donde disfrutar del arte de forma muy divertida, y para otros parecerá un negocio caro que solo usa proyectores. Como escribí arriba, no hay una respuesta correcta; la respuesta es lo que sientas después de ir a verlo.