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Rumbo a Palawan, Filipinas: Un inicio caótico

2019-06-30 · Actualizado: 2026-08-11 · Original (coreano)

Este artículo fue traducido del original en coreano con ayuda de IA. Leer el original en coreano →

La empresa en la que trabajaba antes despidió a todos los empleados, así que mi jefe, que también es un buen amigo, se quedó sin trabajo. Como es alguien a quien le encanta beber y divertirse, al quedarse sin nada en qué ocuparse, se empeñó muchísimo en que hiciéramos un viaje. Su mujer trabaja y no podía acompañarlo, así que me contactó a mí, que soy su opción más fácil. Al principio quería ir a Kota Kinabalu para escalar el monte Kinabalu, pero como le supliqué desesperadamente que quería descansar, elegimos Palawan, en Filipinas. Nunca había estado allí, pero tiene muy buenas críticas. Hay vuelos directos y los billetes son súper baratos. Me vino genial porque no tenía mucho dinero, pero después de comprar los billetes me entró un poco de ansiedad al enterarme de que la zona al sur de Puerto Princesa (la ciudad principal de Palawan) es un área con recomendación de evacuación.

No sé si fue por esta ansiedad, pero desde el momento en que salí, acabé empapado en sudor. Había calculado unas generosas dos horas para ir desde la oficina hasta el aeropuerto, pero no me imaginaba que a las 5 de la tarde el metro estaría tan lleno que ni siquiera se podría entrar.

«¿Pero esta gente ya ha salido de trabajar, no tiene trabajo o qué hacen?», pensé.

Pero no tuve ni tiempo para pensarlo, porque tenía que bajarme en la estación de Seúl para tomar el tren al aeropuerto. P.E.R.O. está lejísimos. El transbordo es mucho más largo que otros y, para colmo, si pierdes un tren tienes que esperar fácilmente entre 15 y 30 minutos. Con las prisas me subí al tren normal en lugar del exprés, y el tiempo estaba súper ajustado. Nada más bajar, corrí a toda velocidad arrastrando la maleta. En cuanto pasé el control de seguridad, ni miré las tiendas libres de impuestos; corrí y corrí hasta llegar a la puerta de embarque más lejana justo 5 minutos antes de la salida. Guau, dudo que haya alguien que haya corrido más que yo en el aeropuerto de Incheon.


Interior de la terminal del aeropuerto con el letrero de la puerta 124
Las penas de volar en aerolínea de bajo coste. Es la última puerta de embarque ㅠㅠ
Dos personas brindando con vasos de plástico transparente en los asientos de un avión
Estaba empapado en sudor, pero de todos modos brindamos con una copa de vino para celebrar la salida. Por cierto, ¿qué hace leyendo "Meditaciones"?
Pista de aterrizaje del aeropuerto iluminada en una noche oscura
Personas haciendo fila bajo el letrero de llegadas internacionales
¡Llegamos!
Una persona organizando su equipaje en el interior de una habitación de hotel con cama, escritorio y televisión
Nuestro primer alojamiento y donde pasaremos la mayor parte del viaje: el barato Fersal Hotel. Es económico, pero no le falta de nada para dos hombres de viaje.