Fideos fríos en Misari tras una ruta en bicicleta
33 grados. Y niveles altísimos de polvo fino. Siento que siempre elijo salir justo los días en que recomiendan no hacer actividades al aire libre. Sin saber que haría un día así, saqué la bicicleta y, tras dar unas vueltas sin rumbo, decidí pedalear con todas mis fuerzas hasta Misari (a las afueras de Seúl). Pensé que para cuando llegara, mi cuerpo estaría totalmente deshidratado, el estado perfecto (?) para comer chogye guksu (fideos fríos con pollo y mostaza), así que empecé este juego de tortura. Hay una sucursal de este restaurante en el centro comercial COEX, ¡pero yo quería comer en el local original!

Habré pedaleado una hora y media cuando llegué a Misari. La calidad del aire era tan mala que la Lotte World Tower se veía borrosa a lo lejos; la garganta y la nariz se me secaron rápido y empecé a sentir flemas. Solo pensaba en limpiarme un poco la cara y beberme un caldo bien frío. En este estado, creo que me comería cualquier plato con caldo frío, estuviera rico o no.








Poco después de pedir, nos trajeron rápidamente los dos tazones. Tienen una pinta deliciosa. Y no solo es la apariencia; tras un par de bocados, sentí que volvía a la vida. Esperaba un sabor muy ácido que me despejara la nariz de golpe, pero me sorprendió un poco que fuera bastante suave. Si agarras con los palillos un poco de baek kimchi (kimchi blanco), rábano, pechuga de pollo y fideos, y te lo metes todo de un bocado, te refrescas al instante. Es una buena opción para los días de verano cuando te cansas del naengmyeon (fideos fríos tradicionales).
Después de comerme más de la mitad y beber un poco de caldo, me dio sed. El sabor a mostaza era más débil de lo que imaginaba y el dulzor demasiado fuerte. Mi paladar no es muy refinado y no suelo notar mucho el dulce, pero los fideos estaban dulces, el kimchi estaba dulce... todo estaba dulce. Como venía cansado de la bici, me bebí una botella de agua entera, y mientras comía los fideos me acabé otra. En un cartel dice que hierven la salsa especial con frutas, ¿será por eso? ¿O le habrán puesto azúcar o sacarina? Sea como sea, es tan dulce que cuesta beberse el caldo directamente del tazón.
Nunca pensé que diría que el chogye guksu que hace mi madre en casa está más rico. Aun así, vale la pena probarlo si pasas por Misari en verano. Han venido muchos famosos y es un lugar tan conocido que hasta tienen una cadena, así que supongo que el raro soy yo.

